Estrellas

En medio del caos y los jirones, me puso el corazón patas arriba. Entró atravesando la cortina de tristeza, barrió –sin saberlo– con cuidado los añicos, colocó todo en su sitio y encendió la luz, suave, tenue.

Y entonces me iluminé, cual estrella fugaz que cruza el cielo una noche de invierno.

Brillante y con entusiasmo.

Con música de fondo, y hablando de banalidades, me invitó a soñar. Cantamos toda la noche, nos reímos, nos acercamos. Al día siguiente, bailé bajo la tormenta.

No hubo tinto, esa vez; todo era blanco, fresco, lleno de magia. Después, la tinta (azul), en estas palabras escritas bajo el sol. Tintineé los hielos y brindé en bajito por el futuro.

Sí.

Siempre,
Car

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