Se te hará eterna una noche
buscando entre mis líneas tu recuerdo.
Ah… Creerás haberlo visto
vagando entre metáforas, intrépido.
No podrás reconocerte
en mis lágrimas de tinta y mis sueños,
pero sentirás la falta
dolorosa de la huella de mi cuerpo.

Y cualquier amanecer
huirás –sí–, persiguiendo aquello nuestro.
Jamás me darás alcance.
¿Ves allí el horizonte? Yo, más lejos.
Contémplame: ajena a todo,
con firmeza, sacudiéndome tu eco;
¡parece que lo consigo!
Silencio. No hagas ruido, que ya duermo.

Sin embargo, es muy probable
que bajo esa misma luna
coincidan nuestros desvelos.

Si te fijas bien, verás
que a oscuras bajo la guardia y me arriesgo
a extrañar nuestros abrazos
e, insensata, en la duda me entretengo…
aferrada a la esperanza
de que tus labios respondan mis versos
o la madrugada sepa
descubrir en tus palabras mis besos.

Siempre,
* Car

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